Catalán Pérez-Urquiola defendió la energía nuclear, mostró gráficos con las cantidades de CO2 emitidas por otras formas de energía existentes hasta ahora y advirtió de la politización actual del debate sobre los residuos. Invitó a la reflexión sobre la petición ecologista de reducir estos elementos, pero matizó que "hay que preguntarse en qué ámbito", poniendo como ejemplo el hecho de que la producción de coches eléctricos generará una mayor demanda de energía de esta índole con lo que ello conlleva de instalación de plantas que provocan otros tipos de restos. Negó con datos que los residuos nucleares supusieran un porcentaje peligroso en el cómputo global de restos y recordó que "España ha pagado 40.000 millones de euros por tener petróleo en 2009". También no consideró alarmante la subida de la temperatura terráquea aportando guarismos que corroboran una subida de 0,6 grados desde 1860 hasta la actualidad.
