Jueves 3 de diciembre de 2009
"Doscientos años con Edgar Allan Poe". Ese fue el título de la conferencia pronunciada el día 1 de diciembre por el vicepresidente de la Academia y Dr. en Filología Anglo-Germánica D. Antonio Bocanegra Padilla como homenaje a la figura del escritor norteamericano en la conmemoración del segundo centenario de su nacimiento en 1809.

El conferenciante, que empleó medios audiovisuales incluida una recreación del entierro de Poe, ofreció un amplísimo estudio de la figura de éste, refiriendo los avatares de su vida en Boston, su ciudad natal, su residencia en Inglaterra y Escocia y posteriormente en Baltimore, lugar donde murió en 1849. Detalló la vida sentimental y amorosa del escritor destacando la figura de “Helen” y como la locura y muerte de ésta influyó en su obra y en su carácter, situación que lo llevó a aficionarse al juego y a la bebida pero, insistió el conferenciante, nunca entregándose al mundo de la droga, como a veces se ha escrito.
Hizo mención a los inicios como poeta -su verdadera vocación- y pormenorizó en el género que le dio fama y algunos recursos para subsistir: el relato. Al respecto, analizó la técnica empleada por el escritor en sus trabajos, en la mayoría de los casos contradictoria con la crítica del momento y con la opinión de otros autores contemporáneos.

Lo consideró como el inventor del relato detectivesco y expuso pormenorizadamente tres vertientes contempladas en su obra, el humor, la sátira y la ciencia ficción. Hizo mención a la influencia de la novela gótica en los temas tratados en la obra del autor norteamericano y, también, citó la única novela de Allan Poe Las aventuras de Arthur Gordon Pym, si bien no la recomendó como una destacada obra dentro del género. Expuso y analizó algunos de los títulos más conocidos del autor tanto en poesía como en cuento: El cuervo, El gato negro, El pozo y el péndulo, Los crímenes de la calle Morgue, La caída de la casa Usher, El barril de amontillado,… Justificó en la personalidad de Poe su inclinación por lo terrorífico y angustioso e, igualmente, la creación de situaciones de suspense y el manejo singular que de estos elementos hace gala el autor en sus relatos.

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Pulsar en la foto para ampliar.  (Fotografía: Elías Pimentel).