La Navidad llegó este domingo al Real Teatro de las Cortes gracias al brillante acto que la Real Academia de San Romualdo celebró, organizado conjuntamente con el Ayuntamiento de San Fernando. Se trataba del tradicional Pregón de la Navidad, que en esta ocasión estuvo a cargo del conferenciante y pregonero isleño D. Pablo Quijano Cabeza. Un texto en el que el disertador aprovechó que su lectura tenía lugar el 18 de diciembre, es decir, el día de la festividad de la Esperanza, para una vez expuestas una pinceladas sobre los orígenes de elementos tradicionales navideños como los belenes, el árbol de Navidad, los dulces específicos, etc. dedicarse durante una buena parte a remover las conciencias de los asistentes. Quijano Cabeza se preguntó si "esta es la Navidad que queremos", y aseguró que la fiesta llegará plenamente con la esperanza de "cuando nos esforcemos por cambiar su realidad, de manera que prevalezca la voluntad transformadora ante la dejadez y la inhibición; Cuando triunfen la alegría y la esperanza sobre el pesimismo y la apatía; Cuando, para solucionar nuestros problemas, seamos capaces de unirnos todos con independencia del color político de cada uno; a nivel de instituciones públicas, de trabajo y de amistad; Cuando nuestras autoridades gobiernen para resolver problemas y para ayudar a los que menos tienen...". El pregonero aseveró que "Todo el folclore creado a lo largo y ancho del mundo alrededor de la Navidad no puede ocultar la dura realidad que nos rodea. El verdadero mensaje de la Navidad no son ni los villancicos, ni los pastores, ni los belenes ni las apariciones angélicas, ni los turrones, mazapanes y polvorones, ni los árboles, ni las uvas, ni los regalos ni el roscón de reyes, ni las felicitaciones. Son los necesitados y los que a nuestro lado esperan nuestro apoyo y nuestra ayuda".
Antes de que tomara la palabra, el escenario del Teatro de las Cortes se llenó de villancicos populares, algunos de propia autoría, del coro 'Romeros de La Isla'. Tras la intervención del pregonero, actuó la soprano Dª Rosario Troncoso acompañada al piano por D. Elías Oñate, que interpretaron otros villancicos.
